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Panecillos de canela y pasas

Martina Ávila

Descubre los Panecillos de Canela y Pasas

¿Qué son estos dulces bocados?

¡Ay, los panecillos de canela y pasas! Me recuerdan a las mañanas de domingo, cuando la casa empieza a despertar y el aroma de algo dulce y reconfortante inunda cada rincón. Para mí, no son solo un bollo, son un abrazo en forma de bocado, una promesa de que el día va a empezar con una sonrisa. Son esos pequeños caprichos que nos alegran el día, perfectos para mojar en el café o disfrutar solos.

La verdad es que cada vez que los preparo, siento una chispa especial. Ver cómo la masa crece, sentir el calor del horno… es pura magia. Son esponjosos, con ese puntito especiado de la canela que se mezcla a la perfección con la dulzura de las pasas. No hay quien se resista, lo prometo. Incluso Miguel, que es más de salado, siempre guarda sitio para uno.

Razones para preparar Panecillos caseros

¿Por qué lanzarse a preparar estos panecillos en casa? ¡Uf, por mil razones! La primera es el olor que deja en la cocina. Es una de esas cosas que te transportan sin billete a recuerdos felices. Además, el simple hecho de amasar, de ver cómo los ingredientes se transforman, tiene algo de terapia. Es un momento para desconectar del ruido y conectar con uno mismo.

Luego está la satisfacción de saber que los has hecho tú, con tus propias manos. Sabes exactamente qué llevan, sin añadidos raros ni prisas. Y, claro, el sabor. No hay comparación posible con los que compras, lo casero siempre tiene ese toque extra de cariño que se nota en cada mordisco. Anímate, es una receta fácil y el resultado es increíblemente gratificante.

Ingredientes clave para Panecillos perfectos

Lista completa para tus dulces

Aquí tienes todo lo que necesitamos para que estos panecillos caseros queden de escándalo. Como siempre, os recomiendo usar ingredientes de buena calidad, porque al final, la base es lo que cuenta. Pensad en cada uno como un pequeño tesoro que va a hacer de vuestros panecillos una delicia.

  • 300 ml de leche entera tibia
  • 75 g de azúcar
  • 7 g de levadura de panadero seca (un sobrecito)
  • 500 g de harina de fuerza
  • 1 huevo grande
  • 60 g de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente
  • Una pizca de sal
  • Para el relleno: 60 g de mantequilla derretida, 100 g de azúcar moreno, 2 cucharaditas de canela molida, 100 g de pasas
  • Para el glaseado (opcional): 150 g de azúcar glas, 2-3 cucharadas de leche

Medidas exactas, un sabor delicioso

En repostería, las medidas son importantes, lo sé. Al principio me costaba un poco ser precisa, ¡y alguna vez se me fue la mano con la levadura! Pero con la práctica, le pillas el truco. La leche tibia, por ejemplo, es crucial para activar la levadura; si está muy caliente, la matará. Y la mantequilla sin sal me permite controlar mejor el dulzor general, algo que me encanta para estos dulces bocados.

Las pasas, esas pequeñas joyas dulces, son las que le dan ese toque jugoso y especial. No escatiméis con ellas. Y la canela, ¡ah, la canela! Es el alma de esta receta, el aroma a canela es inconfundible y eleva el sabor a otro nivel. Veréis qué maravilla.

Preparación paso a paso de Panecillos

Amasado: la base de la masa

Empezamos mezclando la leche tibia con el azúcar y la levadura en un bol. Dejamos que repose unos 10 minutos, hasta que veas que se forma una espumita en la superficie; eso es señal de que la levadura está viva y feliz. Luego, en otro bol grande, mezclamos la harina con la pizca de sal. Hacemos un hueco en el centro y vertemos la mezcla de levadura y el huevo batido.

Ahora viene lo bueno: ¡a amasar! Puedes hacerlo a mano, que es una maravilla para desestresarse, o con una amasadora, que te ahorrará tiempo. Cuando la masa empiece a tomar cuerpo, añadimos la mantequilla en trozos pequeños, poco a poco, hasta que se integre completamente. La masa quedará suave, elástica y un poco pegajosa, ¡pero no te preocupes, es normal!

Fermentación: el secreto del volumen

Una vez amasada, hacemos una bola con la masa y la ponemos en un bol ligeramente engrasado. La cubrimos con un paño de cocina limpio o film transparente y la dejamos reposar en un lugar cálido. A mí me gusta dejarla cerca de la ventana si hace sol, o dentro del horno apagado si la casa está fría. ¡Es fascinante ver cómo dobla su volumen!

Este proceso suele durar entre 1 hora y 1 hora y media, dependiendo de la temperatura ambiente. Es la clave para unos panecillos esponjosos. Mientras la masa fermenta, me gusta ir preparando el relleno, así optimizo el tiempo y ya tengo todo listo para el siguiente paso. La paciencia aquí es una virtud, ¡y te aseguro que vale la pena!

Relleno: canela y pasas irresistible

Para el relleno, es tan sencillo como irresistible. En un cuenco, mezclamos el azúcar moreno con la canela molida. ¡La cocina ya empieza a oler de maravilla! En otro cuenco pequeño, derretimos la mantequilla. Asegúrate de que las pasas estén bien escurridas si las has hidratado (luego te cuento el truco para esto).

Cuando la masa haya doblado su tamaño, la sacamos del bol y la desgasificamos suavemente, apretando con los nudillos. Después, la estiramos sobre una superficie ligeramente enharinada con la ayuda de un rodillo, formando un rectángulo más o menos de 40×30 centímetros. Este es el lienzo para nuestra obra maestra de sabor.

Cómo formar y hornear tus Panecillos

Corta los panecillos con precisión

Una vez que tenemos la masa estirada, untamos toda la superficie con la mantequilla derretida. No te dejes ningún hueco, queremos que el sabor llegue a todas partes. Después, espolvoreamos generosamente la mezcla de azúcar moreno y canela. Y por último, distribuimos las pasas de forma uniforme por toda la masa. ¡Qué pintaza!

Ahora, enrollamos la masa con cuidado desde uno de los lados largos, formando un cilindro bien apretado. Con un cuchillo afilado (yo uso uno de sierra para que no arrastre la masa), cortamos porciones de unos 2-3 centímetros de grosor. Colocamos estos rollitos en una bandeja de horno cubierta con papel vegetal, dejando espacio entre ellos para que puedan crecer un poco más. Tapamos y dejamos reposar otra vez unos 30-45 minutos.

Tiempo de horneado para un dorado

Mientras nuestros panecillos están haciendo su segunda fermentación, precalentamos el horno a 180 grados. Cuando estén listos para entrar, los horneamos durante unos 20-25 minutos. Verás cómo se doran y la casa se llena de ese olor inconfundible a panecillos de canela y pasas. Cada horno es un mundo, así que ten un ojo puesto para que no se quemen.

Para mí, el momento de sacarlos del horno es pura alegría. Están tiernos, doraditos y desprenden un calorcito que invita a comerlos al instante. No hay nada como ese color tostado y brillante. En casa siempre hay alguien esperando ansioso el primer bocado.

Tiempos y porciones de la receta

Duración total: cuánto tiempo necesitas

Sé que a veces los tiempos en la cocina pueden parecer un mundo, pero te prometo que esta receta vale cada minuto. Desde que pones la leche a templar hasta que los sacas del horno, calcula unas 3 horas en total. Parece mucho, ¿verdad? Pero la mayor parte de ese tiempo es de reposo y fermentación, donde la masa trabaja por sí sola.

Al principio tardaba casi una hora solo en amasar y dar forma, pero ahora, mientras suena mi lista de música y me tomo un cafetito, la parte activa la termino en unos 45 minutos. Lo demás es esperar, disfrutar del proceso y dejar que la magia suceda. Es el tiempo perfecto para ponerte al día con tus cosas o simplemente relajarte.

Rendimiento: cuántos panecillos obtendrás

Con estas cantidades, te saldrán aproximadamente entre 12 y 15 panecillos, dependiendo del grosor con el que los cortes. En mi casa, suelen durar un suspiro. Son perfectos para un desayuno delicioso en familia, para llevar al trabajo y compartir con los compañeros, o simplemente para tener un capricho a media tarde. Siempre hay excusa para un panecillo.

Si somos pocos en casa, a veces los hago un poquito más pequeños para que cundan más o para poder probar varios. No te preocupes si no salen exactos, lo importante es que disfrutes del proceso y del resultado. ¡Ya verás qué éxito tienen!

Consejos extra para Panecillos esponjosos

Trucos para la masa perfecta

Para que la masa quede de diez, un truco que aprendí es no añadir toda la harina de golpe. Es mejor ir incorporándola poco a poco hasta que la masa no se pegue demasiado a las manos, pero siga siendo suave y elástica. A veces, la humedad del ambiente o el tipo de harina pueden hacer que necesitemos un poquito más o un poquito menos.

Otro consejo importante es no amasar en exceso. Una vez que la mantequilla esté integrada y la masa elástica, para de amasar. El sobre amasado puede hacer que la masa se vuelva dura. Y recuerda, la paciencia es tu mejor amiga durante las fermentaciones. No tengas prisa, ¡la masa necesita su tiempo!

Glaseado para un toque final

Si quieres darle un toque extra de dulzura y brillo, un glaseado sencillo es la guinda del pastel. Mientras los panecillos se enfrían un poco, mezcla el azúcar glas con 2 o 3 cucharadas de leche hasta obtener una pasta suave y fluida. Si quieres, puedes añadirle un poco de extracto de vainilla para un aroma extra. ¡A mí me encanta ese puntito de vainilla!

Con una cuchara o pincel, rocía o unta el glaseado por encima de los panecillos aún templados. Se irá secando y formando una capa deliciosa. Es el toque final que los hace aún más irresistibles y apetecibles. Y no te preocupes si no queda perfecto, ¡lo casero siempre tiene su encanto!

Hidratación de las pasas secas

Las pasas, para que queden bien jugosas y no se sequen en el horno, las hidrato un rato antes. Las pongo en un bol con agua tibia, un poco de ron, zumo de naranja, o incluso un té suave, durante unos 15-20 minutos. Después, las escurro muy bien y las seco un poco con papel de cocina antes de usarlas.

Este paso hace toda la diferencia. Las pasas se hinchan, se ablandan y sueltan todo su dulzor, aportando una textura fantástica al panecillo. Una vez se me olvidó hidratarlas y se quedaron un poco duras; desde entonces, este es un paso que no me salto nunca. Puedes ver más trucos de repostería en mi perfil de Pinterest.

Información nutricional de tus Panecillos

Una guía aproximada y dulce

Bueno, sé que cuando hablamos de dulces, a veces nos preocupa el tema de las calorías. Pero estos panecillos son una alegría para el alma, y de vez en cuando, hay que darse un capricho, ¿verdad? Como guía aproximada, cada panecillo podría rondar las 250-300 calorías, dependiendo del tamaño y la cantidad de glaseado que le pongamos. Pero no es algo para obsesionarse, ¡es para disfrutar!

Piensa que estás comiendo ingredientes de verdad, sin conservantes extraños. Llevan hidratos de carbono para la energía, proteínas de la leche y el huevo, y las pasas aportan fibra y antioxidantes. Así que sí, son un dulce, pero hecho con cariño y buenos ingredientes. La vida está para saborearla, y estos panecillos dulces son una excelente manera de hacerlo.

Conservación de Panecillos de Canela y Pasas

Mantén la frescura por más tiempo

Si te sobran (cosa que dudo, ¡en casa vuelan!), lo ideal es guardarlos en un recipiente hermético a temperatura ambiente. Así se mantendrán frescos y esponjosos durante 2 o 3 días. Si los quieres guardar más tiempo, puedes congelarlos. Los envuelves individualmente en film transparente y luego los metes en una bolsa de congelación. Duran hasta un mes en el congelador.

Cuando te apetezca uno, simplemente lo sacas del congelador y lo dejas descongelar a temperatura ambiente, o le das un golpe de microondas o de horno para que recupere su calor y su ternura. Es una forma estupenda de tener siempre a mano un pedacito de felicidad. Cada vez que la preparo, recuerdo por qué cocinar me calma tanto.

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