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PAN FRANCÉS

Martina Ávila

La Magia del Pan Francés Casero

Hay pocos aromas tan reconfortantes como el del pan recién horneado, ¿verdad? Para mí, hacer pan francés en casa siempre ha sido una especie de ritual íntimo, una danza entre mis manos y la masa que me devuelve a los recuerdos de mi abuela, siempre con las manos en la harina. Esos domingos por la tarde, cuando la casa se llenaba de un calor especial y ese olorcito a levadura… una maravilla.

No os voy a engañar, al principio, las cosas no siempre salían como esperaba. Recuerdo una vez que mi masa se negó a subir y mi pan acabó pareciendo una torta aplastada. Casi lo doy por imposible, pero mi padre me dijo: “Martina, el pan tiene paciencia, como la vida.” Y tenía razón. Desde entonces, cada barra que sale de mi horno es un pequeño triunfo, una muestra de que la dedicación siempre tiene su recompensa.

Qué Necesitas para Tu Pan Francés

Todos los Ingredientes Básicos

Para esta receta que tanto cariño le tengo, me gusta elegir ingredientes sencillos, pero con intención. Uso harina de fuerza porque me da esa miga elástica que tanto busco, y el agua tibia, casi templada, es clave para despertar la levadura. Siempre un buen chorrito de aceite de oliva virgen extra, que en nuestra cocina española es casi un condimento para todo, incluso para un pan tan nuestro.

  • 500 gramos de harina de fuerza de trigo
  • 320 ml de agua tibia (unos 35-40 grados)
  • 7 gramos de levadura seca de panadero (o 20 gramos de levadura fresca)
  • 10 gramos de sal fina
  • 1 cucharadita de azúcar (ayuda a activar la levadura)
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
  • Harina extra para espolvorear

Como veis, nada del otro mundo. A veces, si no tengo levadura seca, uso la fresca que compro en la panadería de mi barrio. Es solo cuestión de ajustar un poco la cantidad, pero os prometo que el resultado sigue siendo igual de casero y delicioso. Lo importante es que todos los ingredientes estén a temperatura ambiente para que se integren bien.

Preparando la Masa del Pan Francés

Activa la Levadura Correctamente

Este es el primer paso mágico, el momento en que le damos vida a nuestra levadura. En un cuenco pequeño, pongo el agua tibia con el azúcar y la levadura. Lo remuevo un poco y lo dejo descansar unos diez minutos. ¿Sabéis cuándo está lista? Cuando empieza a formar una espumita en la superficie; es la señal de que está viva y con ganas de trabajar.

Si no ves esas burbujitas, puede que el agua estuviera demasiado caliente o fría, o que la levadura haya caducado. No pasa nada, es algo que me ha pasado alguna que otra vez. ¡Lo importante es aprender y seguir! Mejor tirar esa mezcla y empezar de nuevo que arriesgarse a que el pan no suba.

Mezcla y Amasa con Cuidado

En un bol grande, mezclo la harina con la sal. Después, hago un hueco en el centro y vierto la mezcla de levadura y el aceite de oliva. Con una cuchara de madera, empiezo a integrar los ingredientes hasta que se forma una masa pegajosa. Luego, la paso a la encimera, ligeramente enharinada, y ¡a amasar!

Durante unos 10-15 minutos, amaso la masa con energía. Al principio es un poco pegajosa, pero poco a poco se vuelve más elástica y manejable. Es un trabajo que libera la mente, os lo aseguro. Me encanta sentir cómo va cambiando la textura entre mis manos; es como si la masa me contara su historia. Una vez se me pasó el amasado y la masa quedó demasiado dura, pero aprendí que hay que escuchar a la masa.

El Primer Levado de Tu Pan Francés

Deja que la Masa Descanse

Una vez que la masa está suave y elástica, la formo en una bola y la coloco en un bol engrasado con un poco de aceite. La cubro con un paño limpio y la dejo en un lugar cálido de la cocina, lejos de corrientes. A veces la pongo cerca de la ventana si hace sol, o incluso dentro del horno apagado si en casa hace fresquito.

Este primer levado es crucial. La dejo reposar entre 1 hora y 1 hora y media, o hasta que duplique su tamaño. No hay que tener prisa; es el momento en que la masa se relaja y desarrolla todo su sabor. Me gusta pensar que está tomando fuerzas para darnos el pan más rico.

Dando Forma al Pan Francés

Cómo Formar una Barra Perfecta

Una vez que la masa ha duplicado su tamaño, la desgasifico suavemente presionando con los nudillos. Luego, la divido en dos o tres porciones, dependiendo de si quiero hacer barras grandes o más pequeñas. Para formar las barras, estiro cada porción en un rectángulo, pliego los extremos hacia el centro y luego enrollo la masa sobre sí misma, sellando los bordes con los dedos.

No os obsesionéis con que queden perfectas al principio; a mí me costó un poco pillarle el truco. Lo importante es que estén selladas para que no se abran en el horno. Al final, las dejo un poco puntiagudas en los extremos, como los panes que compramos en la panadería de toda la vida. Es un momento creativo que disfruto mucho.

El Segundo Reposo es Esencial

Coloco las barras formadas sobre una bandeja de horno forrada con papel de hornear, dejando espacio entre ellas. Las cubro de nuevo con un paño limpio y las dejo reposar por segunda vez durante unos 45-60 minutos. Veréis cómo vuelven a crecer, pero esta vez de forma más sutil.

Este segundo levado es el que les dará esa ligereza tan característica del pan francés. Es importante que no leviten demasiado, solo lo justo para que al hornearlas queden esponjosas por dentro y crujientes por fuera. Es un acto de fe, de confiar en que la masa sabe lo que tiene que hacer.

Hornea Tu Pan Francés a la Perfección

Prepara el Horno y Marca

Unos 20 minutos antes de que termine el segundo levado, precaliento el horno a 220 grados (calor arriba y abajo). Es fundamental que el horno esté bien caliente al meter el pan. Además, pongo una bandeja vacía en la parte de abajo del horno; la usaremos para crear vapor, que es el secreto de la corteza crujiente.

Justo antes de meter el pan, hago unos cortes diagonales en la superficie de cada barra con una cuchilla afilada o un cuchillo de sierra. Esos cortes no solo son bonitos, sino que permiten que el pan se expanda correctamente sin romperse. Es la firma personal de cada panadero casero.

Cómo Saber Cuándo Está Listo

Con mucho cuidado, vierto medio vaso de agua caliente en la bandeja que está en la parte inferior del horno (¡ojo con el vapor que sale!) y meto la bandeja con el pan. Horneo durante unos 20-25 minutos, o hasta que las barras estén doradas y suenen huecas al golpearlas por la base.

Una vez, las saqué antes de tiempo y la miga quedó un poco cruda. Desde entonces, siempre me aseguro de que el sonido sea el correcto. El aroma que inunda mi cocina en este momento es indescriptible, uno de esos que te hacen sentir que el hogar está completo.

Tiempos Clave para Tu Pan Francés

Duración de Preparación y Cocción

En total, la preparación activa de esta receta suele llevarme unos 45 minutos. Luego, hay que sumarle el primer levado (1 hora a 1 hora y media), el segundo levado (45-60 minutos) y, finalmente, el horneado (unos 20-25 minutos).

Si sumamos todos los tiempos, estamos hablando de unas 3 a 4 horas desde que empezamos hasta que tenemos el pan listo para disfrutar. Parece mucho, lo sé, pero la mayor parte es tiempo de espera. Yo lo aprovecho para poner una lavadora, leer un libro o navegar por Pinterest buscando inspiración. Es mi manera de relajarme y disfrutar del proceso sin agobios.

Consejos y Trucos Adicionales

Consigue una Corteza Crujiente Única

Además del vapor que ya os he comentado, hay un truquito que a mí me funciona de maravilla para conseguir una corteza realmente espectacular. A los 10-15 minutos de horneado, cuando el pan ya ha subido bien y la corteza empieza a coger color, puedes pulverizar un poco de agua con un spray sobre el pan y las paredes del horno.

Esto ayuda a mantener la humedad y crea una capa exterior más fina y crujiente, casi como si estuviéramos en una panadería artesanal. Estos pequeños detalles son los que marcan la diferencia en la cocina, ¿verdad?

Usa Levadura Seca sin Problemas

Si en la receta original usas levadura fresca y solo tienes seca, o al revés, no te preocupes. Como regla general, la proporción es de 1 a 3. Es decir, si la receta pide 20 gramos de levadura fresca, necesitarás unos 7 gramos de levadura seca. Es un cambio sencillo.

Una vez me equivoqué y puse demasiada levadura seca, y el pan me supo demasiado a levadura. No estaba malo, pero no era el sabor delicado que buscaba. Desde entonces, siempre me fijo bien en las equivalencias. Al final, todo es cuestión de práctica y de aprender de cada experiencia.

Disfruta de Tu Pan Francés Casero

Sacar el pan caliente del horno, con esa corteza dorada y crujiente que canta al romperse, es una de las mayores satisfacciones. Me encanta cortarlo en rebanadas gruesas y untarle un poco de aceite de oliva y sal, o simplemente mojarlo en un buen café con leche. Es un placer simple, pero tan arraigado en nuestra cultura que me transporta.

Cada vez que lo preparo, recuerdo por qué cocinar me calma tanto. Es mi manera de nutrir el alma, de conectar con quienes quiero y de saborear la vida en cada mordisco. Espero que este pan francés casero os traiga tanta alegría como a mí.

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